
Informes señalan que la espiritualidad tiene efectos físicos y neurológicos positivos.
¿Cuánto vale una oración? ¿Cuánto cuesta dedicar media hora al día a la meditación? Esa es la pregunta que el médico cirujano Carlos Garzón, especializado en medicina alternativa y del trabajo, les plantea a sus pacientes más escépticos.
Su respuesta siempre es la misma: no vale nada. Y, en cambio, puede tener efectos positivos en la salud y el bienestar.
Hace un par de años, una de esas investigaciones aseguró que es posible aliviar el dolor solo con el poder de la mente. Según los científicos de la Universidad de Oxford (Reino Unido) que hicieron el estudio, los individuos que tienen creencias religiosas pueden resistir más al dolor.
Se trata de la corteza prefrontal, área relacionada con la regulación del dolor y que se encarga de otorgarle un significado neutral, incluso positivo, a una experiencia nociva, lo cual ayuda a enfrentarla más fácilmente.
De acuerdo con el neuroinmunólogo Roberto Amador, experto en estos temas, darle un valor, bueno o malo, a lo que hacemos causa los apegos de todo tipo. "Cuando hablamos de apego, pensamos en uno maternal, romántico o sexual, pero también en un apego a un placer musical, a un deporte, a algo espiritual".
Rezar y hacer deporte ayudan.
Los estudios científicos han demostrado que realizar actividades que nos gustan y en las que creemos activan en el cerebro neurotransmisores como la endorfina, que hace que nos sintamos mejor y veamos el vaso medio lleno y no medio vacío.
En las personas depresivas no funcionan esos sistemas que activan e interpretan el afecto.






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